Armin Linke fotografía desde hace dos décadas la tecnología y la logística que atentan contra las necesidades de la naturaleza. Un resumen de su trabajo se expone ahora en Matadero, en Madrid

Armin Linke (Milán, 54 años) lleva más de 20 años retratando esos lugares ocultos a la vista de los ciudadanos donde se toman decisiones que destruyen la Tierra. El artista italiano dispara con su cámara a presas hidroeléctricas, semilleros, invernaderos, edificios donde se subastan alimentos y flores, pantallas de ordenador que tratan de predecir el cambio climático… Es decir, crea arte de la tecnología, la infraestructura o los sistemas de logística para intentar concienciar al público sobre el cambio climático. “La fotografía es el punto de partida para la discusión, sirve para plantear un debate”, dice Linke por videollamada sobre su trabajo, que se reúne en la exposición Blind Sensorium: Antropología visual, la primera muestra individual del artista en España, que alberga el Matadero en Madrid en colaboración con la Fundación Sorigué.

Dispuesta como si de un bosque se tratara, la exhibición se divide en tres partes. Las fotografías de Linke son como unas gafas de ver de cerca esos lugares donde la mano del hombre no comulga con las necesidades del medio ambiente. Cada imagen se ilumina con una barra de luz, como en uno de esos laboratorios donde se seleccionan semillas para garantizar los cultivos todos los días del año o en esos invernaderos de los que cuelgan cables para luchar contra la temporalidad de los alimentos. Al pie de foto, intervenciones de expertos que no tratan de explicar la imagen, sino abrir esa reflexión que es el objetivo último de Linke. “Existe cierta mitificación de que el fotógrafo es un héroe que llega donde otros no pueden. En este caso añadiría que a veces la fotografía no es suficiente. Por eso hemos pedido a expertos que las comenten”, explica.

El artista Armin Linke en una imagen sin datar.
El artista Armin Linke en una imagen sin datar.© FUNDACIÓ SORIGUÉ

El artista pone de ejemplo uno de sus primeros trabajos. Viajó hasta la presa de Ertan, en China, una de las infraestructuras de este tipo más grandes del mundo. Allí encontró a una población que había sido trasladada de manera forzosa. No solo sus casas cambiaron de ubicación, también colegios, hospitales, comercios… La imagen que tomó tiene cierta poética en su denuncia. Los pescadores, casi espectros por el efecto de la cámara, buscan el sustento en una masa de agua artificial. Es su manera de interpretar los nuevos paisajes naturales y artificiales. “No tiene una misión política o una mirada amarga”, acompaña Ana Ara, responsable de programa Matadero.

Linke recorre el mundo como parte de equipos multidisciplinares. El artista graba y fotografía al lado de científicos que buscan respuestas a través de proyectos ligados a distintas instituciones. De cada uno de sus viajes se ha traído la ficha de un puzle que ha terminado de montar en esta exposición no solo con sus fotografías, también con un vídeo inédito, el segundo pilar sobre el que se sostiene la exposición. El filme ahonda en ese debate sobre el Antropoceno, el término acuñado en el año 2000 por el ganador del premio Nobel de Química Paul Crutzen, que considera que la influencia del comportamiento humano sobre la Tierra constituye una nueva era geológica.

Un invernadero en El Ejido, 2013.
Un invernadero en El Ejido, 2013.ARMIN LINKE / EL PAÍS

Este estudio geológico se recrea en una línea del tiempo de más de 20 metros que apuntala la muestra. Un recorrido por las capas de la Tierra que sirve para ahondar en la película (en cada parada, hay un código QR que permite acceder a las entrevistas completas del vídeo) y sumergirse en décadas de trabajo y, también, de destrucción paulatina de la naturaleza.

Ni sus imágenes ni su vídeo impactan por su espectacularidad. En la oscuridad de la nave de Matadero, la reflexión es casi un murmullo incesante. Una cumbre sobre el cambio climático en un estadio vacío en cuyo centro una gran carpa blanca cargada con aire acondicionado alberga a los expertos. Un incendio sin llamas en Indonesia: la tierra arde por el carbón que alberga y se lleva consigo todo el oxígeno. Un árbol del parque del Retiro en Madrid domesticado por el ser humano hasta tener la forma de los mundos de Alicia en el País de las Maravillas. Una máquina en una sala anodina que alberga datos y más datos sobre el futuro de la Tierra. “Tenemos mucha información recopilada por satélites, ordenadores, sensores en el agua… que nos permite predecir el futuro, pero aun así estamos ciegos o no tomamos las precauciones necesarias ante el cambio”, plantea el artista.

Parque del Retiro, Madrid, 2011.
Parque del Retiro, Madrid, 2011.ARMIN LINKE / EL PAÍS

“Estoy a mitad de camino entre el arte y el activismo”, asegura Linke. “Mi activismo está en intentar mostrar el proceso de cómo el ser humano y la tecnología cambian la Tierra, no el antes ni el después”. Una vez que ha conseguido llegar a este punto intermedio en la cadena, su pretensión es visibilizarlo sin generar respuestas: “Esa es mi parte creativa”.

El País – https://elpais.com/cultura/2021-03-29/una-luz-para-la-miopia-que-provoca-la-crisis-climatica.html