Es necesario pensar en un sentido simple que permita vivir en espacios que dependan en la menor medida posible de las compañías de energías tradicionales

El aumento de tarifas sucedido en los últimos años en nuestro país cambio el paradigma conceptual del diseño arquitectónico, por lo cual, tanto los profesionales como los usuarios están dejando de lado lentamente los conceptos clásicos regidos por el mercado inmobiliario de generar más metros cuadrados para optimizar así sus ventas y/o ganancias, cambiándolo por un paradigma en donde la calidad de resolución de problemas de índole técnico-espacial es la que genera espacios adecuados haciéndola sustentable.

Pero sustentable no como estamos últimamente tan acostumbrados a escuchar de la mano de Greenpeace-Amigos de la tierra y demás organizaciones con marketing internacional, sino en un sentido diario y simple que les permita vivir en espacios que dependan en la menor medida posible de las compañías de energías tradicionales.

el desafio de educar para la convivencia y la sustentabilidad

Pensemos en cuestiones básicas:

  •  ¿Cómo se logran esos espacios?
  • ¿Seguimos construyendo como lo hicimos hasta ahora?
  • ¿Llenamos nuestros techos con paneles con un alto costo inicial y una amortización muy lenta y creyendo que así cuidamos el planeta?
  • ¿Debemos pensar en el medio ambiente, tenerlo en cuenta, o simplemente cuidarlo para poder seguir en él?

Ahora bien, si piensan que alguna de las anteriores es la correcta creo que estamos mal, que todavía no entendemos cual es el concepto de sustentabilidad. Comencemos a responderlas:

  •  Imaginemos que la solución es construir en forma tradicional, la cual no está mal, sobre todo si pensamos que existen muchos metros cuadrados realizados no por profesionales, sino por los propios usuarios y por más que innovemos con materiales altamente tecnológicos y ecológicos seguirán con la forma que mejor saben hacer.

Entonces surgen nuevas preguntas: ¿cómo mejoramos las construcciones tradicionales?

  •  ¿La mejora está simplemente en agregar paneles para energía eléctrica o térmica? ¿Si es así quienes proporcionalmente están dispuestos a hacer esas inversiones? ¿Los mismos darán solución a la calidad de vida o simplemente generaran un ahorro en servicios a largo plazo?.

Como pueden ver en lugar de responder a todas esas preguntas se generan nuevas, ninguna da respuesta a nuestro tema, pero sí, siempre hay un pero. Parafraseando al arquitecto Rodolfo Livingston no puedo salvar al mundo pero si puedo dar respuesta a lo que nos compete. Y es así de simple, la calidad de vida de los espacios se la da el diseño arquitectónico, el verdadero, el que piensa constructivamente sabiendo que el tipo de material y su aislación mejoran los espacios, el que piensa conociendo que el sitio donde se construye nos proporciona la fuente de vida para nuestros ambientes que es el sol (un ambiente es digno de tener calidad interior si en verano se protege y en invierno capta el sol). Un diseño que toma de los maestros los conceptos clásicos y los adapta a nuestra idiosincrasia. Un diseño sustentable que nos permita vivir en condiciones dignas espaciales.

La frutilla del postre: Si además de utilizar los conceptos de sustentabilidad que antes mencionamos agregamos mejoras y esas mejoras nosotros si estamos dispuestos a realizarlas el producto aumenta su calidad. Por ejemplo, si al buen diseño sustentable agregamos tecnología renovable damos ese plus que por sí solo no alcanza pero el combo es altamente eficiente. Sintetizando. Las viviendas o espacios bien diseñados con agregados de tecnologías de energías renovables son el combo al que todo ser humano debería aspirar.

Ámbito – https://www.ambito.com/opiniones/sustentabilidad/real-estate-la-verdadera-esta-el-diseno-n5128454