• Tres años después de prohibir por ley el uso de bolsas de plástico de un solo uso en California, ya hay un 72% menos contaminando las playas
  • Sin embargo, se producen y consumen 6.000 toneladas más de plástico que antes en bolsas de basura, cuya composición es más perjudicial para el medio ambiente

Todos los meses de septiembre, ejércitos de voluntarios californianos colaboran en una gran limpieza de toda la costa. En 2010, año de participación récord, se retiraron más de un millón de toneladas de basura. Un 7,5% del total eran bolsa de plástico. Desde 2016 las bolsas de plástico de “un solo uso” están prohibidas en California. Las tiendas se enfrentan a multas de entre 1.000 y 5.000 dólares.  ¿Una solución? Parece que no tanto… PUBLICIDAD

Una investigadora de la universidad de Sydney ha llegado con un jarro de agua fría. Rebecca Taylor, ha documentado lo que podríamos llamar “la venganza de las bolsas de basura”. Según sus datos, la prohibición redujo en 20.000 toneladas las bolsas de plástico, pero al mismo tiempo generó 6.000 toneladas de bolsas de basura ‘extra’. 

Resulta que, en realidad, muchas bolsas de un solo uso de los comercios (entre el 22% y el 12% según su estudio) acababan siendo reutilizadas por los propios consumidores como bolsas de basura. Sin ellas, ahora los consumidores compran:

  • Un 120% más de bolsas de basura pequeñas.
  • Un 64% de bolsas de basura medianas.
  • Un 6% de bolsas de basura grandes.

Y todas ellas están fabricadas con un plástico más grueso. La ley ha servido para reducir el número total de bolsas gastadas, pero las que usan ahora son mucho más pesadas y suponen, por lo tanto, muchas más toneladas de plástico.

Paralelamente, continúa el descorazonadoramente el estudio, el uso de bolsas de papel ha aumentado en 40.000 toneladas. Aunque estas son mejores para las playas y los océanos, ya que son biodegradables, sustituir el plástico por papel es difícilmente la solución ideal: las bolsas de papel necesitan más energía y agua para ser fabricadas y transportadas, lo que redunda en más emisiones de gases.

Y es que al final, la mayoría de los clientes se dejan la dichosa bolsa reutilizable en casa. Según un estudio reciente, incluso los consumidores que las tienen las olvidan a la hora de ir a la compra un 40% de las veces.

El problema de los ‘efectos fuga’

El estudio de Taylor es una muestra de cómo las leyes no tienen muchas veces en cuenta los efectos derivados/secundarios que pueden generar (conocidos en la jerga como ‘efectos fuga’). La política está llena de medidas bienintencionadas que terminan teniendo justo el efecto contrario de lo que pretendían conseguir. En este caso, los beneficios de la medida se ven contrarrestados parcialmente por un cambio en el comportamiento de los usuarios. 

La cuestión es que son las bolsas finas de un solo uso las que terminan en el mar (no todas, por supuesto) provocando un problema en ese ecosistema. Pero para reducir ese impacto y proteger el mar y los ríos se está generando más CO2 en tierra para fabricar la alternativa a esas bolsas. 

La autora de la investigación sostiene que se deberían implantar políticas en función de si las poblaciones tiene más o menos probabilidad de reutilizar las bolsas de plástico desechables. También se podría impulsar la producción de bolsas para llevar finas y de bajo coste diseñadas específicamente para ser reutilizadas como bolsas de basura. 

El caso de España 

En nuestro país se prohibió dar gratis las bolsas de plástico en los comercios. Desde el 1 de julio de 2018 los establecimientos están obligados a cobrarlas. Una medida disuasoria para reducir su uso. 

A partir de 2021 se prohibirá el uso de bolsas de plástico muy ligeras a no ser que estén hechas de material compostable. Europa le declaró la guerra a este tipo de bolsas en el año 2015 porque son las que más residuos generan (y las que tienen más probabilidad de llegar al mar).  

No todo son malas noticias

La ley californiana entró en vigor en noviembre de 2016. Al cumplirse un año de la prohibición, los datos de la comisión de costas indicaban que el porcentaje de bolsas en las playas y ríos había bajado: se encontraron un 77% menos de bolsas de plástico entre la basura recogida.

El impacto de este tipo de residuos, junto a las pajitas o cubiertos de plástico, está bien documentado y es un problema global. Según Naciones Unidas, el uso de estos productos conlleva un daño de 13.000 millones de dólares a los ecosistemas marinos. Esa cifra, cada año. 

Fuente: Nius diario – https://www.niusdiario.es/sociedad/medio-ambiente/regular-uso-bolsa-plastico-ley-california-resultado-impacto-secundario-ecosistemas-oceanos-co2-basura_18_2888295142.html