He leído un artículo bastante atractivo del filósofo y sociólogo francés Bruno Latour, autor de más de 20 libros y que, en un modo optimista, afirma en el citado artículo que el modelo de producción posterior a la actual pandemia, muy probablemente deberá ser más cordial con el ambiente que el modelo actual –o anterior– sumamente depredador del medio ambiente.

Humorísticamente señala que las multinacionales, la globalización, los acuerdos comerciales, las agencias de turismo, etcétera, componentes del tradicional sistema empresario, han quedado subordinados al medio global por el que se difunde el virus de la actual pandemia de gripe, el Covid-19: la saliva humana. Por ello, quien se proponga resocializar a millones de humanos, ¡los microbios son los mejores globalizadores!, argumenta.

Las enormes restricciones que impone la pandemia a la producción, al talado de bosques, al uso de agroquímicos, a la fabricación de armas, al turismo desenfrenado, etcétera, o sea, al verdadero “tren del progreso” capitalista, sería una oportunidad para que los ecologistas impulsen su programa de aterrizaje ante el verdadero shock social, político y económico de la pandemia. Que el gran sueño modernista de la distribución universal de los “frutos del progreso” se ha hecho añicos, y que la pretensión de los gobiernos negacionistas de acumular diariamente montañas de muertos entre “los que sobran” se está diluyendo, se les estarían terminando esos argumentos “revolucionarios”.

En este punto, Latour propone elaborar el inventario de lo que se deberá hacer, comenzando por no recomenzar la producción en los mismos términos que el pasado. Deberemos ser Interruptores de la globalización, analizando las múltiples formas neoliberales de producción para no repetir sus modelos, “seleccionando cada segmento del supuesto sistema irreversible, verificando cada una de sus conexiones –que se dicen indispensables– apoyando lo deseable y abandonando lo que dejó de serlo.

Si en apenas tres a cuatro meses, cientos de millones de seres humanos hemos aprendido qué y cómo evitar contagiarnos el virus Covid-19 -distancia social, quedarse en casa para no saturar los hospitales, usar el barbijo o no viajar en transporte público-, es fácil imaginar las nuevas medidas de protección que evitarán el regreso a lo mismo de antes de la pandemia.

Y entonces Latour propone a sus lectores un ejercicio, tipo encuesta –para permitir a quienes tengan la autoridad político institucional–, combinar las respuestas y componer un paisaje de descripciones de medidas a tomar después de la pandemia. Latour formula entonces una lista de las actividades por las que nos sentimos privados para nuestras condiciones de esenciales de subsistencia ambiental. Este ejercicio se estructura así:

Pregunta 1: ¿Cuáles de las actividades actualmente suspendidas le gustaría que no fueran reanudadas?

Pregunta 2: a) ¿Por qué esa actividad le parece nociva? b) ¿En qué medida su desaparición tornaría a otras actividades más preferidas?

Pregunta 3: ¿Qué medidas recomienda para que trabajadores, agentes o empresarios afectados por las medidas que recomienda eliminar vean facilitadas su transición hacia nuevas actividades?

Pregunta 4: ¿Cuáles de las actividades actualmente suspendidas le gustaría sean reiniciadas o desarrolladas desde cero con modalidades más ambientalistas?

Pregunta 5: a) Describa por qué estas dadas actividades le parecen positivas. b) ¿Estas actividades permitirán luchar contra otras consideradas desfavorables?

Pregunta 6: ¿Qué medidas recomienda para ayudar a trabajadores, agentes, empresarios, etcétera. a adquirir capacidades, medios, instrumentos, etcétera, que les permitan iniciar sus nuevas actividades?

Latour reflexiona que este original ejercicio sería de interés para todos quienes pensamos –y deseamos– que un nuevo modelo productivo pospandemia debería ser antagónico con las pretensiones del sector que pretende eliminar la red de seguridad de los más pobres, de aquellas disposiciones y normas contra la contaminación, y cínicamente, deshacerse de toda esa gente en exceso que atiborra el planeta, y que también estos sectores están ansiosos de construir bastiones fortificados de privilegios inaccesibles para todos aquellos que deberán ser dejados atrás.

Finalmente, el artículo que he leído e interpretado señala que éste fue originalmente publicado en francés, nacionalidad del promotor de la idea, el 29 de mayo del 2020 bajo el título Imaginer les gestes- barrieres contre le retour a la production davant crise.

El Territorio – https://www.elterritorio.com.ar/pospandemia-y-medioambiente-segun-bruno-latour-77715-et