En enero de 2020, el Bank of International Settlements, entidad que nuclea a los bancos centrales de numerosos países, publicó un informe sobre el peligro de un “cisne verde”. Se refería al problema que podía significar el cambio climático para la economía mundial y el sistema financiero internacional. […]

La idea del cisne verde se usa para advertir que el impacto del cambio climático puede generar pérdidas tan grandes como para provocar una gran crisis económica y financiera a nivel mundial. Sin embargo, la realidad trajo antes otro cisne (rojo, quizás): el Covid-19. Hay similitudes entre la crisis actual y una posible crisis ambiental: ambas son fenómenos globales, de los que hay voces que alertan antes sobre su posibilidad de ocurrencia; tienen efectos devastadores en los sectores de la economía y la vida de las personas, cuyo impacto devela la desigualdad social y espacial, y requieren coordinación internacional. También hay diferencias entre la pandemia actual y una posible crisis ambiental. En la primera, un cambio de comportamiento de las personas causa efectos inmediatos, mientras que, en el ambiente, los cambios de comportamiento solamente impactan luego de mucho tiempo. A su vez, es posible que el Covid-19 se solucione con una vacuna, mientras que parar el cambio climático requiere muchas más medidas simultáneas, al menos hasta lo que se conoce en la actualidad.

Esta pandemia ha generado una oportunidad para ver cómo se modifica el ambiente al reducirse sustancialmente la actividad. Se ha observado una baja en los niveles de contaminación del aire local por la restricción en la circulación vehicular, mejoras en la calidad de agua de playas y ríos por la reducción de turistas, así como una disminución de los niveles de ruido. […]

En términos de las emisiones globales del principal gas de efecto invernadero (el dióxido de carbono), que venían aumentando a un ritmo de 1% anual en la última década, se estima que en 2020 bajaría entre 4 y 7%, según cuándo se termine el confinamiento en los hogares en los distintos países. El think tank Carbon Brief va más allá y considera que el coronavirus va a causar en 2020 una baja mayor de emisiones que la Segunda Guerra Mundial, la recesión de 1991/92, la crisis energética de 1980, la gripe española y la crisis financiera de 2008/2009. […]

Entonces la pregunta es: ¿qué pasará después de la pandemia: las reducciones de contaminación serán solo temporarias o se podrán sostener? Debido a la baja de las emisiones, puede haber una disminución en los incentivos a tomar acciones y que otras inversiones pasen a ser más importantes que la preocupación por lo ambiental. Los planes de estímulo para salir de la crisis se pueden hacer considerando la sostenibilidad ambiental, o no. La evidencia por ahora es mixta. En Estados Unidos, los requerimientos en los estándares ambientales sobre los combustibles se han bajado debido a la emergencia. […] Por otro lado, Europa ha decidido asignar 25% del presupuesto para salir de la crisis a acciones amigables con el clima. Canadá, a su vez, condiciona la ayuda al sector privado a que reporte sobre cómo sus inversiones van a afectar las emisiones de GEI.

La duda es qué harán muchos de los países en desarrollo, y la Argentina en particular, en la pospandemia, cuando llegan con Estados quebrados y sectores privados maltrechos. Es evidente que los países quieren salir rápido del parate súbito de sus economías, y la magnitud de sus planes de estímulo así lo muestran. En la crisis 2008/2009 ya se discutió la importancia de que la economía resurgiera ayudada por políticas que consideren la sostenibilidad ambiental, pero nada de eso se mostró en los hechos, porque las emisiones siguieron subiendo.

Se habla de “reconstruir mejor” (Building Back Better), que es una expresión surgida luego del terremoto y posterior tsunami que ocurrió en el océano Índico en 2004. La Argentina deberá salir de la crisis económica resultante con pocos instrumentos, ya que le será difícil aumentar el gasto público, pero también le será difícil aumentar la presión sobre el sector privado. Durante esta inusual crisis surgieron dinámicas que pueden ayudar a reducir la contaminación y dar paso a una pospandemia verde. Quedó a la vista que muchas actividades permiten el teletrabajo o el intercambio electrónico. Muchos trabajadores podrían seguir usando esa modalidad, reduciendo así el impacto de su movilidad, el uso del papel, entre otras ventajas. Ese puede ser el principio del camino.

La Nación – https://www.lanacion.com.ar/opinion/pospandemia-la-clave-ambiental-nid2434218