Más estornudos, más congestión nasal, más tos, irritación… Respirar se hace cada vez más cuesta arriba. ¿Qué es lo que está intensificando estos síntomas propios de la rinitis? Una nueva investigación apunta como culpable a la contaminación. Según sus conclusiones, las personas que viven en ciudades con altos niveles son las que presentan más rinitis severas.

Así lo muestra un artículo que acaba de publicar la revista ‘Journal of Allergy and Clinical Inmunology‘ y que está liderado por un grupo de científicos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por ‘la Caixa’. Los investigadores de este trabajo señalan directamente a las partículas en suspensión de la atmósfera, especialmente aquellas con un diámetro inferior a 2,5 (PM2,5) y a 10 micrómetros (PM10).

“A mayor nivel de exposición, mayor riesgo de padecer rinitis severa”, concluyen los autores del artículo científico. Tanto las PM2,5 y como las PM10 se han asociado con un empeoramiento de la congestión, los estornudos y la irritación nasal de la rinitis.

Por su parte, y a tenor de los datos recogidos en el estudio, las emisiones gaseosas (NO2) se encargan de recrudecer la secreción nasal y la congestión. Ambos contaminantes proceden del tráfico. “Su rol en la gravedad de los síntomas está probablemente relacionado con procesos de estrés oxidativo, apoptosis (un proceso en el que se eliminan las células que se encuentran dañadas) e inflamación”, explica Emilie Burte, primera autora del trabajo. “Nuestro estudio sugiere sugiere que las partículas en suspensión (PMs) tienen un efecto distinto de las emisiones gaseosas (NO2) posiblemente debido a las diferencias en sus mecanismos de acción, que dan lugar a respuestas inflamatorias del tracto respiratorio distintas, aunque se requieren más estudios para validar esta hipótesis”.

En este trabajo se ha analizado la información de 1.408 pacientes con rinitis de 17 ciudades europeas: Barcelona, Oviedo, París (Francia), Amberes (Bélgica), Umea (Suecia) y Erfurt (Alemania). Todos los participantes respondieron a un cuestionario sobre la gravedad de cada uno de los síntomas propios de la rinitis, haciendo un balance de cómo interfieren estas molestias en su vida diaria. En cuanto a la contaminación atmosférica a la que cada uno de ellos estaba expuesto, se obtuvo del proyecto ‘European Study of Cohorts for Air Pollution Effects’ (ESCAPE), del que también formó parte ISGlobal.

“Este estudio aporta nuevos conocimientos sobre la rinitis, una enfermedad que, aunque no es mortal, supone un desafío importante para la salud pública y está vinculada a un deterioro del la vida cotidiana, así como un coste muy elevado para los fondos públicos debido a los tratamientos, a la disminución de la productividad y al absentismo”, comenta Bénédicte Jacquemin, líder de la investigación.

La rinitis es un trastorno de la mucosa nasal que afecta al 20%-50% de la población mundial. Provoca congestión, estornudos, secreciones abundantes, irritación y a veces pérdida de olfato. “Se sabe poco de los factores de riesgo de esta enfermedad, salvo que está relacionada con el asma, una patología estrechamente asociada a la contaminación del aire”, comenta a este periódico Jacquemin. Por este motivo “hemos querido comprobar si la exposición a largo plazo a la polución atmosférica también juega un papel determinante y, efectivamente, nuestro estudio sugiere que es un factor de riesgo para la severidad de la rinitis”.

El Mundo – https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/01/23/5e29aca8fdddff7b808b46e7.html