Por un lado, el gobierno niega que el nuevo decreto permita la importación de basura y asegura que hubo una “confusión” o “intención política”. Por el otro, ambientalistas y recicladores urbanos creen que existe una trampa legal en medio del DNU modificado.

El gobierno modificó un decreto que nació a raíz del arribo ilegal de residuos nucleares en 1992. Ese decreto, ahora modificado, sigue expresando la prohibición del “tránsito, la introducción y la importación definitiva o temporal al Territorio Nacional de todo tipo de residuo procedente de otros países”.

Pero, en la letra chica, especialistas ambientales advirtieron sobre un punto que –de forma agazapada- podría permitir la importación de basura y al mismo tiempo, perjudicar el trabajo de los recicladores urbanos.

El único artículo modificado por el presidente Macri y el jefe de gabinete, Marcos Peña, fue el dos, en donde ahora se especifica que se seguirá considerando como basura a todos aquellos residuos que “no se ajusten a las exigencias y al procedimiento de importación que dispongan la Secretaría de Gobierno de Ambiente”.