Mascarillas y guantes médicos se han revelado en los últimos meses como elementos fundamentales de nuestras vidas. Pero también son un gravísimo problema ambiental, porque de momento no se pueden reciclar. Deben ir, sí o sí, al cubo de la basura. Nunca al contenedor amarillo de los plásticos.

Pero se están tirando en cualquier sitio menos en el contenedor gris.

Se han convertido en nuestra más indeseable y abundante basura, desgraciadamente ya omnipresente tanto en calles urbanas como en algunas de las zonas naturales más importantes del país.

Mascarillas y guantes flotando en el mar. Foto: Greenpeace

Cuatro siglos de mierda

Esas mascarillas tiradas, caídas o que salen volando del coche cuando abrimos las puertas son también un desastre ambiental. Tardan más de 400 años en deshacerse. Y varios millones de ellas, muchas decenas de miles de kilos al mes, acaban convertidas en triste basuraleza, esa basura que contamina espacios naturales y que en un porcentaje altísimo acabará en el mar, destruyendo vida y futuro.

¿Te lo imaginas? Dentro de cuatro siglos habrá nuevas pandemias y nuevos miedos, pero esas mascarillas que dejamos junto a un río, en la playa o en una pradera seguirán contaminando por los siglos de los siglos.

¿Existe alguna mascarilla reciclable?

No las hay. Solo se pueden reciclar las mascarillas hechas en casa con telas reutilizadas, que por si no lo sabías, tienen la misma escasa utilidad sanitaria que tapase la boca con el codo al toser. Otras, esas supuestas telas especiales para mascarillas que algunos venden no solo no son fiables ni están homologadas, sino que tampoco se pueden reciclar.

Las de tela normal, bien limpitas, las podemos depositar en los contenedores de ropa usada. Pero ojo, bien limpias.

Para el resto, ya sean mascarillas quirúrgicas, de bricolaje o las más sofisticadas modelo astronauta tipo EPIS, no hay de momento reciclaje posible.

¿Dónde las tiramos?

Al mismo sitio que a donde van los guantes usados. Al contenedor gris de la basura doméstica. Y si estamos en la calle, a una papelera. Nunca al contenedor amarillo.

Recuerda: la basura no habla, pero dice mucho de nosotros… y de nuestra educación cívica.

Problemazo planetario

El problema no lo tiene tan solo España. Es un problema global.

He hablado de ello en el informativo de Russia Today en español. Y lo enfrento a la necesidad de transformar nuestra actual economía lineal del usar y tirar hacia una más sostenible basada en la bioeconomía circular. Donde las basuras habrán dejado de existir y se transformarán en recursos de usar… y reutilizar.

20 Minutos – https://blogs.20minutos.es/cronicaverde/2020/07/12/mascarillas-la-nueva-amenaza-para-el-medio-ambiente/