Todos los 8 de Marzo se celebra el día internacional de la mujer, se conmemora la  lucha por su participación dentro de la sociedad, en pie de la emancipación de la mujer y en su desarrollo íntegro como persona. Derechos que la mujer tarefera no tuvo, no tiene y nunca tendrá, mientras siga existiendo explotación laboral en los yerbales. 

Es común que en todos los casos de explotación laboral en los yerberos se hable de los tareferos, de los hombres, invisibilizando a ellas, que despliegan su labor a la par. Sin protección alguna, dañando su cuerpo, realizando trabajo forzoso, sin percibir remuneración y expuestas a ambientes con agrotóxicos, donde son un número más de la lista de la cosecha diaria.

A pesar que el feminismo cada dia tiene mas vigencia, hay miles de mujeres que trabajan en el campo Argentino, en el sector agrícola, ayudando a sus esposos, mujeres que están invisibilizada que sus derechos no son cumplidos.

Mariela Alcaraz, trabaja en los yerbales hace más de 16 años, donde sufrió la pérdida de un embarazo: “perdi mi hijo, terefeando Dios me lo llevo y eso me duele, me hace falta en mi familia”, cuenta con los ojos llenos de lágrimas. 

“Hoy no puedo trabajar en los yerbales por los accidentes que padecí”, en un documental de Posibl Alcaraz relata su historia: “comencé a tarefear a la los 23 años, para terminar de criar mis hijos, lo hacía sola. Bajo el sol, la lluvia y el cansancio no importaba y ese entonces ganaba 18 pesos por mil kilos de yerba”.

En ese contexto, Mariela asegura que gracias al labor de ellos hay yerba, “se sufre mucho, tenemos que sacar fuerzas, que Dios nos da” y agrega: ” me duele mi corazón, soy mamá y veo a los niños tirados, desnudos, sin ropita. Crié todos mis hijos en el yerbal y no tengo vergüenza”.

Además, las trabajadoras afirman que que se sienten discriminadas: “se dicen muchas cosas de nosotros, que somos intrusos, muertos de hambre. Vivimos mal, pero tenemos que sobrevivir y así salimos adelante”, expresaron.

El sueño de las madres que trabajaban en la cosecha de la de yerba mate es que sus hijos, adquieran una vivienda  digna y educación. Debido a que no tienen acceso a estas necesidades básicas y es la consecuencia del trabajo infantil. Los niños no asisten a la escuela para ayudar a sus padres ya que cuanto más plantas cortan más es la ganancia.

Cabe remarcar, que los datos arrojan que en Argentina nueve de cada diez mujeres están a cargo de trabajo que no tiene remuneración alguna. Pero eso no es todo, según los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres cobran un 25% menos que los varones. La estadística es clara: la tasa de ocupación de los hombres es del 64% contra el 44% de las mujeres.

Por Camila Duarte