Por la incertidumbre legal y la volatilidad financiera constante, el país pierde interés para nuevos desarrollos y proyectos durante los próximos años.

Falta de programación y planeamiento a largo plazo; poca continuidad de programas; incertidumbre y volatilidad permanentes por regulaciones cambiantes; infraestructura poco adecuada y escaso financiamiento hacen que la Argentina sea poco atractiva para las empresas europeas proveedoras de equipos para el sector de la energía eólica.

Si bien el país es considerado como uno de los mercados a atender de cara a los próximos 10 años, a la hora de planificar nuevas inversiones y de establecer prioridades, es superado por otros que son considerados más estables como Brasil; México; Chile; Colombia y Perú.

A esto se suma que varios de los grupos internacionales desarrolladores de parques eólicos frenaron sus proyectos locales en los que se habían comprometido a participar por la fuerte crisis económica mundial causada por la pandemia del Covid-19.

De hecho, en mayo pasado Equinor, uno de los principales grupos europeos desarrolladores de parques eólicos, desistió de sellar un acuerdo con YPF y decidió abandonar el país, afectado por la incertidumbre local que se suma a los efectos negativos provocados por el coronavirus.

Equinor es una compañía líder en energía que desarrolla petróleo, gas, energía eólica y solar en más de 30 países en todo el mundo, que había firmado un contrato para construir un parque eólico en Santa Cruz junto a la filial energética de la petrolera estatal.

Si bien el proyecto avanza, el caso muestra la visión que sobre la Argentina tienen los principales players de esta industria que miran con gran interés lo que sucede en América latina y consideran a la región como una de las de mayor potencial para el crecimiento de las energías limpias.

Pero los problemas domésticos que evidencia el mercado local impactan en la competitividad de los proyectos de producción de energía en base a molinos de viento para sumarla al sistema eléctrico.

Malas experiencias

En el marco de una cumbre global Latam organizada vía Zoom por el medio especializado energíaestratégica.com, un grupo de ejecutivos de empresas proveedoras del sector analizó la situación actual y el futuro de la región y de la Argentina.

El primer panel estuvo integrado por Alessio Pedicone, de Vestas; Marcos Cardaci, de Nordex, y Nikolaus Krauss, de Enercon.

En todos los casos, coincidieron en que Brasil y México son actualmente los mercados más atractivos de la región y en los cuales apuntarán sus mayores esfuerzos de cara a la próxima década.

También analizaron la posibilidad de contar con una mayor integración para aprovechar mejor la generación eólica en períodos en los que los países tienen más o menos excedentes. Y reclamaron mayor flexibilidad en las operaciones de los sistemas eléctricos, además de anticipar las nuevas tecnologías vinculadas a la producción de hidrógeno verde; baterías; digitalización e inteligencia artificial, entre otras.

Los ejecutivos estuvieron de acuerdo, además en la necesidad de que, tanto en Argentina como en otros países de la región, se mejore la infraestructura de transporte y se mejoren las regulaciones de los mercados eléctricos y se revisen las normativas para aprovechar mejor la transición energética hacia sistemas más limpios, renovables y verdes.

Para los expertos, el Covid-19 puede marcar una oportunidad y un desafío al haber alterado los patrones de consumo eléctrico y las prioridades de los gobiernos para la toma de decisiones que vuelvan a poner en marcha las economías regionales.

En este marco, consideran que la energía eólica tiene una gran oportunidad para colaborar con esos objetivos, aprovechando programas de estímulo que se tomen para salir de la crisis, teniendo en cuenta que las inversiones en generación eólica son intensivas en capital y potencian la creación de empleo.

Al respecto, Alessio Pedicone explicó que la compañía danesa a la que representa lleva 180 gigas instalados en América latina, 90 contratos de mantenimiento y ocupa a 25.000 empleados en todo el mundo.

En el caso de Nordex, su aporte en la región hasta ahora fueron 27 gigas en 40 mercados, 2,7 gigas en Latinoamérica, donde ya se instaló la empresa con sede en la ciudad alemana de Hamburgo, que posee 7.500 trabajadores y una red de producción que, en la región, se encuentra en Brasil y México.

Por su parte, desde Enercon, cuya matriz también se encuentra en Alemania, ya instalaron 12 gigas de potencia instalada en los países de América latina a la que consideran como uno de los principales mercados para el crecimiento futuro.

“La percepción sobre la región es importante y tiene puntos fuertes sobre lo que ocurrirá en el futuro, con una gran demanda en países como Brasil y Chile, por ejemplo”, destacó Pedicone, de Vestas.

El ejecutivo indicó que tanto en Argentina como en otros países se necesita un mayor estímulo para las inversiones, creando entornos que la impulsen y mejorando la infraestructura.

“Vemos muchas oportunidades, como la de trabajar en el fomento de acuerdos bilaterales y poner el foco en la digitalización con el objetivo de predecir no solo la generación sino las condiciones climáticas para enlazar los negocios de nuestros clientes”, destacó.

A su turno, Cardaci, explicó que Nordex también enfocará buena parte de sus iniciativas a crecer en Latinoamérica. “La región seguirá creciendo, y en nuestro caso ya representa el 20% del volumen de la actividad mundial,”, agregó a la vez que identificó a México, Colombia, Brasil y Chile como los países de mayor atractivo.

“Vemos que en la región sigue habiendo interés por el desarrollo tecnológico de los productos para energía eólica que es una de las fuentes más competitivas de generación eléctrica”, añadió Cardaci.

Como limitantes, destacó a la seguridad jurídica y a la falta de una estructura de subastas más estable.

Para Nikolaus Klauss, de Enercon, la región todavía no tiene un peso importante en los negocios de la compañía alemana si se compara la participación en el mercado con su potencia instalada.

Sin embargo, el ejecutivo aclaró que “nos estamos concentrando en América latina por su gran potencial de crecimiento en países como Brasil, Chile, Colombia y México”.

El mayor mercado para esta compañía es el brasileño, mientras que otros países como la Argentina evidencian cierta volatilidad que dificulta los proyectos para encararlos con planeamiento a largo plazo. “Se necesita saber qué pasará en dos o tres años”, detalló durante su presentación.

Según los expertos, la volatilidad impacta fuerte tanto en los planes de negocios como en los desarrollos ya instalados. “Uno calcula los megas que se necesitan con el cliente y después se cambian las normas y se nos obliga a revisar las proyecciones, perdiendo dinero”, advirtieron casi de manera simultánea.

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