En esta situación de pandemia global en la que el Covid-19 lo condiciona todo, resulta difícil, pero no imposible encontrar una lectura positiva. Ante la pérdida real de poder adquisitivo o el miedo a que ello se produzca, muchos han decidido hacer de la necesidad virtud; si no hay presupuesto para comprar un artículo nuevo, no queda otra que repararlo. Por este motivo, esta situación podría ser una ocasión inmejorable para impulsar la economía circular, como de hecho está ocurriendo ya en muchos ámbitos.

Ese era precisamente uno de los grandes objetivos de la Directiva 2008/98/CE de la Unión Europea, que abogaba por la “promoción de la reutilización” de productos o componentes “desechados” pero que siguen siendo “adecuados” para su uso. Y así lo pone de manifiesto el vigente Plan de Acción de la Economía Circular, también conocido como #EUGreenDeal, uno de los pilares sobre los que se quiere relanzar la economía comunitaria.

El gran beneficiario de estas iniciativas es nuestro planeta, que necesita una explotación más eficiente de sus recursos en un momento en el que la humanidad los está consumiendo a un ritmo muy preocupante. Además, teniendo en cuenta las circunstancias actuales, también está beneficiando a empresas y sectores relacionados con la reparación, pieza clave del engranaje de la economía circular.

El boom del DIY

La economía circular, no obstante, no es algo exclusivo de empresas y profesionales. Como hemos podido ver en nuestro entorno o incluso hemos experimentado en primera persona, una de las consecuencias del primer confinamiento fue la mayor dedicación de tiempo y recursos a hacer pequeñas mejoras y reparaciones en nuestros hogares. Como consecuencia de ello, el gasto medio en productos útiles y fáciles de usar para llevar a cabo pequeñas reformas en casa como, por ejemplo, herramientas, pegamentos o recambios, también aumentó.

Así lo han puesto de manifiesto diferentes estudios publicados durante los meses de pandemia, como el elaborado por la consultora YouGov para el sitio web ManoMano. Y también lo han confirmado desde diferentes tribunas entidades tan diferentes como la Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria (AERESS), la Federación Española de Fabricantes Españoles de Ferretería y Bricolaje (COFEARFE) o la Asociación de Distribuidores de Ferretería y Bricolaje.

Negocios que funcionan

De hecho, en determinados sectores han surgido nuevos negocios rentables que podrían haber llegado para quedarse. Entre otros, podemos citar:

  • La venta de gadgets reacondicionados para limitar la generación de residuos electrónicos.
  • La venta de productos en tiendas online y marketplaces, que reduce los desplazamientos para realizar compras físicas y, por tanto, el consumo de combustible.
  • Servicios de paquetería que emplean medios de transporte no contaminantes, como los vehículos eléctricos o las bicicletas.

Muchas de las empresas y profesionales que se dedican a esas actividades ya no solo tienen en común sus buenas intenciones para combatir el cambio climático. Ahora también comparten su rentabilidad económica; tener conciencia “verde” les aporta beneficios.

De este modo, pasar más tiempo en casa y las previsiones de pérdida generalizada de poder adquisitivo a corto plazo son, sin duda, dos aspectos que han marcado este boom de la reparación y reutilización de objetos. Pero, ¿puede que también se deba a una mayor conciencia medioambiental por parte de la población? Si eso fuera así, podría considerarse como una de las pocas cosas buenas que nos deja la pandemia de la Covid-19 y nos acercaría un poco más al objetivo de reducir en Europa las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55% en el año 2030, como indicó la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el reciente discurso sobre el estado de la Unión.

Diario 16 – https://diario16.com/economia-circular-en-tiempos-de-pandemia/