En su Race for the future, el documentalista y activista británico James Levelle viajó desde Buenos Aires hasta Mendoza con un utilitario 100% eléctrico sin vehículos de apoyo y con postas de recarga cada 200 km, para completar la etapa argentina de su derrotero desde Londres hasta Santiago de Chile en vehículos sin emisiones de CO2

Un reto contra el tiempo; pero, especialmente, contra las problemáticas ambientales en pos de generar una mayor conciencia sobre las consecuencias que está generando el cambio climático en el mundo. Con ese objetivo James Levelle, aventurero y cineasta inglés, pensó el desafío de unir Londres, su ciudad natal, con Santiago de Chile, sede de la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático, COP25. El itinerario establecía pasar por la Argentina.

El viaje, que comprendió 7000 millas -poco más de 11.200 km-, Levelle lo realizó sin usar combustibles fósiles, es decir que no utilizó ningún vehículo que emita directamente CO2. Por consiguiente, los medios de transporte que usó fueron bicicleta, barco de vela, trenes y autos eléctricos, remos, natación y sus pies en las caminatas.

Su travesía comenzó en la costa sur de Inglaterra, desde donde zarpó a través del Canal de la Mancha hacia Francia. Allí se trasladó por tierra hasta España para volver al agua y tomar rumbo hacia Montevideo, previo paso por Tenerife y Cabo Verde. Una vez arribado al puerto de la capital uruguaya, nuevamente en barco, se dirigió hacia a Buenos Aires.

Los plazos para llegar a tiempo a Chile se fueron achicando, fue por eso que, en los días previos a estar en la capital de la Argentina, Levelle comenzó a gestionar el vehículo que lo llevaría desde Buenos Aires hasta Mendoza. Tenía que ser libre de CO2, un punto para nada menor. Fue por eso que el capítulo argentino de Race for the future, como denominó Levelle al reto, tuvo la participación destacada de Scame Argentina, empresa pionera en el campo de las soluciones dedicadas a la carga de vehículos eléctricos.

“El jueves 21 de noviembre, justo una semana antes de alcanzar la meta, recibimos la llamada de Nicolás Antonini, brand manager de la línea de vehículos eléctricos de Renault, contándonos que había recibido el pedido desde Francia de asistir con una camioneta eléctrica Kangoo Z.E. a James Levelle. Con Nicolás pensamos que, dada la urgencia, era muy difícil que James pudiese cumplir el objetivo en las condiciones que se presentan hoy en la Argentina para un vehículo de 200 km reales de rango en ruta, y un tiempo de carga de entre 5 y 6 horas a 7 kW de potencia, o más de 10 horas cargando en un toma doméstico convencional”, relató Roberto Stazzoni, gerente Técnico de Scame. “Un rato después del llamado de Nicolás, recibimos el de Bruno Ricordeau, el legendario organizador de viajes “imposibles” como lo fue la travesía en vehículos eléctricos desde Río Gallegos hasta Salta denominada The Green Expedition, que se hizo en 2018. Bruno enfatizó el interés de Renault Francia en el proyecto y, con argumentos -a veces concretos, a veces no tanto-, puso de manifiesto su alto poder de convicción”, agregó el ingeniero.

El equipo comandado por Roberto Stazzoni que organizó los puntos de recarga de la batería junto a James Levelle
El equipo comandado por Roberto Stazzoni que organizó los puntos de recarga de la batería junto a James Levelle

A partir de entonces, comenzó una planificación que por momentos parecía utópica por la falta de infraestructura para este tipo de vehículos en nuestro país, que tenía al tiempo -escaso- como principal rival. La única certeza era que en la Ruta Nacional 7, desde Justo Daract hasta Desaguadero, la Autopista de las Serranías Puntanas de la provincia de San Luis puso en 2018 cargadores Scame de 7 kW en tres peajes. Esto permitía, entonces, llegar a Mendoza cargando ahí. Sin embargo, había que determinar cómo se hacían los 680 km que unen a Buenos Aires con la ciudad puntana.

Estableciendo “postas de cargas” en un rango de 200 km máximos, se fueron pactando, por medio de los representantes de Scame Argentina en el país, las paradas. A su vez, se planificó cómo debía conducir el vehículo Levelle. “Había que mantener el consumo alrededor de los 15 kWh cada 100 km. Para eso fue de suma utilidad que la pantalla de la computadora de a bordo de la Kangoo puede configurarse para mostrar este parámetro en forma permanente. No importaba la velocidad, había que estar en ese rango que posibilita que la energía contenida en la batería de la Kangoo Z.E. (30 kWh aprovechables) permita recorrer la distancia planificada”, reconoció Stazzoni.

El utilitario Renault Kangoo Z.E. y uno de los cargadores móviles dispuestos para la recarga
El utilitario Renault Kangoo Z.E. y uno de los cargadores móviles dispuestos para la recarga

Fueron once los puntos en los que James y Eoghan McDonaugh, su camarógrafo, se detuvieron para recargar el vehículo. El propio británico, quien realizó el último tramo desde Mendoza hasta Chile en bicicleta, con experiencia suficiente para sostener dicha afirmación, aseveró: “Es la primera vez que un coche eléctrico recorre esta distancia sin ningún vehículo de apoyo, contando con una mínima cantidad de puntos de recarga disponibles, gestionándose sus necesidades de carga solo con la colaboración de los involucrados”.

En cada punto de detención, y usufructuando el tiempo necesario para que se efectúe la carga -en algunos casos los usó para descansar-, Levelle aprovechó para transmitir el mensaje por el que llevó adelante la travesía. Fue así como mantuvo una extensa charla con los alumnos de la escuela industrial de San Gregorio, Santa Fe, acción que repitió en La Carlota, Córdoba, con otro grupo de estudiantes secundarios con quienes compartió la experiencia de la recarga de un vehículo eléctrico a 7 kW.

“Sé una cosa: cuando las personas se unen podemos lograr cualquier cosa. El éxito de esta aventura del cambio climático dependerá exactamente de eso, de la unión”, expresó James quien, pese a que la crisis sociopolítica que sucede en Chile provocó que la COP25 se trasladase a Madrid, de todos modos llevó adelante en la capital trasandina las charlas y eventos programados. En cuanto a nuestro país, esta experiencia deja en claro que todavía falta mucha infraestructura para impulsar el uso de los vehículos eléctricos. .

Fuente: La Nación –